La Décima Muestra Internacional de Cine
Por Empresas Radiofonicas el oct 04, 2008 con Comentarios 0

“Perro come Perro”, una excelente película.
SANTO DOMINGO.- Diez años no son nada. Incluso el gran Gardel cantaba que “veinte años no es nada”. Sin embargo, todavía recordamos los incidentes, los insultos, las diatribas y las estupideces de unos cuantos que aducían que eran ellos los dueños únicos de la ahora Muestra Internacional, que para aquel entonces era Festival.
Armando Almánzar R
Ellos, muy ufanos y necios, se quedaron con el nombre, Festival. Y han pasado años “comiendo bolitas con él”, pero, además, haciendo quedar mal al país en más de una oportunidad. Porque no es asunto de nombres, es asunto de conocimiento, de dedicación, de esfuerzo y no de ganar dinero.
10 años de trabajo, de sudores, de problemas, pero también de satisfacciones inmensas cuando una película española, alemana, francesa o de dónde sea, se anuncia colocando en su palmarés: Ciguapa de Oro, Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo. Porque ya es un premio que se anuncia, que se respeta, que vale.
Por eso no nos cansamos de felicitar a nuestro amigo Arturo, a nuestra amiga Lidia y a todos los demás que hacen lo suyo sin hacer mucha bulla, porque eso les gusta, porque esa es, en gran parte, su vida (para casi todos ellos, aunque, para Arturo, es casi toda).
Y, como cuando estas líneas estén leyendo suponemos (porque en esta vida lo único seguro es la muerte) que nos habremos perdido la inauguración de esa Muestra porque vamos a estar en México, pues vamos a aprovechar un tanto el tiempo y, como ya les anunciamos la pasada semana, vamos a darles los títulos de unas cuantas de esas cintas que hemos visto previamente, para que los anoten si acaso les interesa.
“La Familia Tortuga”, mexicana, de Rubén Imaz. Este joven autor nos ofrece un cuadro parsimonioso y sugestivo de la desintegración progresiva de una familia de clase media: el padre, sindicalista desempleado, los hijos adolescentes, un chico y una chica, y el tío Manuel, quien se desvive tratando de sostener ese grupo que tiende a la disolución, y cuya preocupación se simboliza en su búsqueda de la pequeña tortuga que se le extravía a cada rato. Puede que un tanto alargada, pero de todos modos más que interesante y muy bien actuada. “Septiembres”.
Carlos Bosch es un documentalista, pero no un director de cine cualquiera. El simple hecho de que se dedique a hacer obras que no tienen salida comercial segura es un detalle que asegura su seriedad.
Y con “Septiembres” nos ofrece un documental que, a pesar de serlo, a pesar de centrarse en las vidas de personas detenidas en la correccional Soto del Real, lo hace con tanto acierto y con tanta calidez que, más que un documento, nos parece una historia de amor múltiple.
Porque lo que nos cuenta Bosch es lo que sucede durante ese mes de cada año en esa cárcel: los reclusos organizan un Festival de la Canción entre ellos, pero, para contarnos eso, Bosch nos sumerge en las vidas de ocho de esos participantes, no sólo en su preparación para participar como cantantes, sino en lo que viven, en lo que sueñan.
Hermosa historia, estupenda película que nos deben echar a un lado por ser un documental. “La Soledad”, de Jaime Rosales, es la mejor prueba de que, para hacer una gran película, no se necesitan ni grandes escenografías, ni mucho menos grandes estrellas. Ni siquiera vamos a citar los nombres de sus intérpretes porque estamos seguros de que no recordarán a ninguno.
Pero son formidables, en especial la señora que hace el rol de la madre. Y la historia se desarrolla en la España actual, y el marco conceptual es la vida normal, pero una normalidad rota, resquebrajada por la mano de los terroristas, por la muerte, por el temor, por la sospecha.
Desde ahora les digo que tenemos que averiguar el nombre de la actriz que hace de la madre, porque ya pensamos proponerla para la mejor actuación femenina de toda la Muestra. “La Soledad” es una de nuestras principales recomendadas.
“Ladrones”, de Jaime Márquez Olurrenga, es cine moderno español que se centra en la vida de la juventud en sus grandes ciudades, a través de un chico cuya madre le deja solo en la vida al ser detenida por carterista, y que, cuando ya es un adolescente, sale a buscar trabajo, pero cae de nuevo en lo que le enseñara su madre cuando era niño: el robo con destreza inaudita a personas en la calle, en el tren, en las tiendas.
Pero, mientras tanto, su obsesión es encontrar de nuevo a su madre. Mientras, conoce por casualidad a una chica y se relaciona con ella, le enseña los rudimentos del arte del carterista, se enamora de ella y, tal vez por esa misma razón, el final es como podrán verlo cuando escojan este film para verlo.
Ahora, si quieren ver algo realmente sensacional, pero además diferente, entonces anoten este título: “La Luz Silenciosa”, de Carlos Reigadas.
HISTORIAL
Habría que recordar que este señor Reigadas se ha hecho famoso por la crudeza sexual de algunas de sus películas, por la naturalidad con que expone las relaciones hombre-mujer en sus films, y porque, contra lo que algunos pueden estar sospechando, no lo hace para llamar la atención o para atraer por lo excitante que puede ser la exposición de detalles de sexo sino todo lo contrario.
Pero, ahora, en un vuelco capaz de sacudir a cualquiera que haya visto algunos de sus films anteriores, Reigadas nos ofrece una historia tan austera, de tal contenido religioso que asombra.
Sus personajes, a pesar de desarrollarse la historia en México, pertenecen a una religión tan apegada a los principios morales que pueda calificarse de luterana estricta, a pesar de lo cual, precisamente por lo cual, la conciencia de su personaje masculino central se encuentra en una vorágine porque, casada y con seis hijos casi todos pequeños, tiene una amante, y confiesa a su padre que no puede dejar de amarla, que considera que ese debe, ser el camino de su nueva vida, pero, por supuesto, la conciencia le remuerde, vive inquieto.
Y jamás podrán imaginar el desenlace de este film que nos remite a Bergman, a Dreyer, a los nórdicos embargados por sus conceptos religiosos tradicionales. Formidable, de lo mejor que hemos visto, y no sólo entre las de la Muestra.
“Perro come perro” es algo aparte. “Perro come perro” podría ser comparado con un “thriller” norteamericano violento, pero es algo de todos modos diferente. Diferente y mejor.
Es un film colombiano obra de Carlos Moreno. Se desarrolla en las calles de Medellín, de no andar olvidadizos de nuevo, y entre personajes que, todos ellos, son parte de las mafias de la droga.
Por eso “Perro come perro”, porque ellos se roban unos a otros, porque ellos se engañan unos a otros, porque ellos se matan unos con otros.
Pero es completamente diferente el concepto, la idea a los “thrillers” USA porque añade elementos que no podemos identificar ahora para no correr el riesgo de revelar detalles importantes. La casualidad es elemento primordial, como los tan famosos sapos que llueven en “Magnolia”.
Brillante su reparto, tampoco decimos nombres porque a ninguno los recordarán, porque no hay Tom Cruises, Brad Pitts, nada de eso. Pero hay intensidad en sus actuaciones, hay fuerza en sus personajes, hay certidumbre en lo que hacen porque la hay en el guión y la hay, y de sobra, en la dirección de Carlos Moreno. Es una de nuestras favoritas en la Muestra.
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